Por qué una mala racha no significa que el hábito ha fracasado: el diagnóstico de fricción
Diez días. Diez días seguidos en los que, después de cenar, la agenda y el estuche han aparecido solos en la mesa del pasillo para preparar la mochila. Empezabas a relajarte, incluso a sentirte un poco orgulloso del cambio. Y entonces, sin motivo aparente, la racha se corta: tres noches seguidas sin que ocurra nada,…
