Por qué explicarle las cosas a tu hijo no basta
Le explicaste anoche, con toda la calma y la paciencia del mundo, por qué es importante vestirse solo y no llegar tarde. Asintió. Lo entendió perfectamente. Incluso prometió que hoy sería diferente. Y esta mañana, a las siete y cuarto, seguís exactamente en la misma escena de siempre. No es que tu hijo no entendiera…
