Por qué tu hijo obedece solo cuando estás delante: un hábito no es obediencia repetida
Es sábado por la mañana. Le pides a tu hijo que recoja su habitación antes de salir. Te dice que sí. Te quedas en la puerta un momento, comprobando, y ves cómo empieza: guarda dos coches, dobla una camiseta, coloca los libros en la estantería. Satisfecho, te vas a la cocina a terminar de preparar…
