El hábito de nombrar: por qué decir tus emociones en voz alta enseña más que cualquier discurso
Era un miércoles por la tarde y tu hijo llegó a casa con esa energía que a veces precede a las tormentas. Dejó la mochila en el suelo —no en el gancho, a pesar del hábito instalado desde hace meses— y se sentó en la silla de la cocina mirando al vacío. Algo había pasado….
