La paradoja de la libertad: por qué un desierto sin límites da más miedo que una pista con vallas
Imagina que eres piloto de un coche de carreras y te encuentras en el centro de un desierto de sal blanco e infinito, como el Salar de Uyuni en Bolivia. No hay carreteras, ni señales, ni vallas, ni otros coches. Tienes ante ti la libertad total. Puedes girar el volante en cualquier dirección y pisar…
